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El
cuartelazo de 1963 sorprendió al PRD embriagado de poder, un
romanticismo colectivo envaneció nuestras cabezas y sorpresivamente
la mañana del 25 de septiembre amanecimos perseguidos y arrojados
del poder, ese mismo día el presidente y vicepresidente fueron
sacados del país, de pronto toda la dirigencia del partido en sus
estratos alto medio y de base estaba clandestina y bajo una tenaz
persecución en toda la nación, la libertad que disfrutábamos se
convirtió en terror, el 26 un grupo de osados al mando de Barón
Suero Cedeño, Don Miguel Angel Decamps, Nasin Web, Tomás Correa y
Many Espinal, fuimos a ver al doctor José Rafael Molina Ureña,
Presidente de la Cámara de Diputados y tercero en la línea de
sucesión presidencial. Recuerdo que Mariano Peña, Virgen Ventura,
Yolanda Guzmán y Nemen Nader Rodríguez, entre otros, viajaron con
nosotros.
Molina Ureña estaba escondido en una disimulada y polvorienta cabaña
que creo era de Marcio Mejía Ricart, muy cerca de unos terrenos
propiedad de Molina; mucho más allá de adonde ahora esta el
zoológico, allí nuestro presidente clandestino, porque el compañero
presidente del Senado Juan Casanova Garrido, segundo en la línea de
sucesión fue apresado en la madrugada de ese mismo día; nos dijo:
“el regreso a la constitucionalidad tenemos que conquistarlo con las
armas, hay que estimular la conspiración de los militares amigos”
nombró a Suero Cedeño, Jefe militar del partido y le ordenó
contactar de inmediato a esos militares amigos.
El
relato viene a cuento porque su sentencia se convirtió en el primer
parámetro del PRD, al día siguiente Tomás Correa y Mundito y Many
Espinal llevaron al compañero Peña Gómez, desde su escondite al
recinto de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, para una
reunión de emergencia y la primera de una serie, solo Barón sabía
que esperábamos al entonces líder de la Juventud Revolucionaria
Dominicana, JRD, el convite era para tramitarle el mensaje del
compañero Molina Ureña que había ordenado que Peña asumiera la
dirección política de las conspiraciones, luego iniciamos las
movilizaciones que nos dieron los indicadores de que el pueblo
quería la guerra, definitivamente, e hicimos la guerra, desde
entonces he aprendido que las bases del PRD establecen parámetros y
nos proporcionan indicadores que a menudo desconocemos.
Veamos brevemente algunos casos que todos o casi todos podemos
recordar; en 1974, con Peña en el liderazgo del partido se escogió
candidato presidencial a Don Antonio Guzmán, que hubo de retirarse
de la contienda para evitar una mortandad por las presiones
militares de Balaguer, ante la pujanza de la candidatura
peerredeísta, en 1978, la convención nos dio un parámetro e indicó
que debíamos elegir a Don Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco y
Jacobo Majluta, sucesivamente en el 78, 82 y 86.
Se escogió la fórmula Guzmán-Majlutta con el compromiso de cumplir
el orden establecido, mientras Salvador iba al senado ala termino
del mandato de Don Antonio, Jacobo entonces iría al senado apenas
proclamado Salvador inició una ofensiva contra Don Antonio y su
familia y éste se disparó un tiro en la cabeza muriendo en el acto.
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Siguiendo
con el acuerdo Jacobo debía preparar el terreno para la elección del
compañero Peña Gómez, pero Salvador Jorge violó el indicador, impuso
a su señora como candidata a senadora, donde esperábamos que fuera
Peña y perdimos las elecciones del 86, por una pequeña diferencia de
60 mil o poco más votos, pero una caja con 89 mil de Jacobo, fue
desaparecida, un tal Quirober dice que Salvador lo mandó a votarla,
luego le entregó el mando a Balaguer, 14 años duramos fuera del
poder y Jacobo y Peña no lo alcanzaron, murieron jóvenes fulminados
por sendos cánceres en los que el extremo estrés puso su granito de
arena.
En 1994 Jacobo decía: “el prestigio nacional e
internacional de Peña esta por encima de todos y debe ganar las
elecciones; me dijo entonces en Miami “acérquense al PRD, debemos
ayudarlo” se refería al PRI “después de las elecciones regresaremos
al partido y yo seré el próximo presidente” agregó; Peña ganó la
jornada electoral, Balaguer le negó el mandato, Jacobo enfermó en el
verano de 1994 y Peña luchó solo; como un Titán, obligando a
Balaguer a gobernar dos años y convocar elecciones en el 96, Jacobo
murió en marzo de ese año, lo que debilitó la candidatura de Peña;
aunque el PRI lo apoyó pero no era lo mismo y Balaguer se alió en
segunda vuelta con el PLD y llevo a Leonel al poder.
En 1996 luego de la juramentación, Leonel se reunió con Peña en
Miami, a petición del primero, el líder estaba convencido de que
Leonel haría un buen gobierno y me dijo que el partido iba a
regresar al poder con Hipólito Mejía y así fue, los médicos le
habían sugerido reposo y apartarse de la política activa. Peña
estableció el parámetro de Mejía, luego agregó que después debíamos
escoger a Milagros o a Fello que tenían un magnífico arrastre en el
Distrito Nacional, de Hatuey me comento que le había sugerido
preparar su propio proyecto para que aspirara a la Presidencia de la
República, pero Hatuey prefirió no separarse del líder enfermo ni un
instante. Peña falleció en 1998.
Hipólito fue el candidato en el 2000 y ganó las elecciones pero
volvió a desconocer los indicadores, modificó la Constitución, buscó
la reelección y perdió en el 2004, dejando a Leonel la mesa puesta
con finos manteles de lino y bajilla de oro y acaba de adjudicarse
otro mandato, mientras nosotros nos encaminamos a los ocho años
fuera del poder. El PRD quedó devastado de la jornada electoral
reeleccionista de Hipólito, nadie pensaba que iba a reponerse en
apenas cuatro años de la manera que lo ha hecho; a pesar de los
errores y la apabullante campaña mediática del Estado, la compra de
consciencia, de cédulas electorales, dislocamiento del listado
electoral y, campaña sucia etc.
En la pasada convención del partido las bases establecieron un nuevo
parámetro y votaron a Miguel para la candidatura, a pesar de que no
ganamos el poder, el pueblo y las bases signaron un nuevo indicador,
votaron por miguel suficiente para restablecer el voto duro del
partido y crecer a la vez en más de medio millón de votantes nuevos,
todo ese esfuerzo no lo podemos dejar de lado, las bases y el pueblo
están señalando que lo quieren en la presidencia.
No se trata de que Miguel sea el líder del partido, el liderazgo no
se obtiene por designación o nombramiento y Miguel no lo ha buscado,
se trata de un hombre desconocido en campos y ciudades que ha
logrado un gran reconocimiento del pueblo y emerge como una promesa
electoral de auténtico sello peerredeísta en su primera experiencia
electoral, eso no podemos desconocerlo; si queremos ayudar a Leonel
para que permanezca en el poder cuatro años más, ocho o los que él y
su partido se antojen; desconozcamos los indicadores con que ahora
contamos.
No obstante todos los aspirantes a lo interno del partido, deben
lanzar sus proyectos, deberíamos hacer una escuela donde se formen
los precandidatos, un buen prospecto no se forja de la noche a la
mañana, se necesitan años de arduo trabajo, pero debemos mantener la
cordura y no dejar que el fanatismo y el grupismo arropen nuestras
emociones y se fraccione el partido que es la fragua, hay que
trabajar noche y día para darle una mejor organización y capacitar
mejores cuadros, sobre todo en el aspecto electoral. |