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Durante
la campaña electoral correspondiente a las elecciones presidenciales
del 16 de mayo de este año, en República Dominicana, criticamos a
los periodistas que, por dinero, vehiculos, etcétera, utilizaron sus
espacios para promover la reelección del presidente y candidato del
Partido de la Liberación Dominicana (PLD), doctor Leonel Fernández.
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Hoy
comprendemos que merecian ser atacados sólo los que antes de la
repartición de dinero y/o regalos caros habian sido miembros o
defensores de algún partido de oposición, porque los comunicadores
no comprometidos con organizaciones políticas no estaban obligados
a no aceptar paquetes de anuncios reeleccionistas, aunque, para no
perderlos, tuvieran que defender, directa o indirectamente, al
candidato peledeísta.
Los que
escriben o leen noticias y/o comentarios políticos, cuando no están
en la lista de miembros de un partido pueden venderle espacios a los
angelitos y a los diablitos. Ellos,
como
los abogados, tienen derecho a defender a sus clientes (aunque sepan
que son culpables).
Otro
error fue criticar a los periódicos y las emisoras de radio y
televisión reeleccionistas, porque los medios de comunicación
comerciales, como cualquier otro negocio, son creados para obtener
beneficios y eso no se logra cerrándole la puerta a los mejores
clientes.
Lo
ideal sería que los periodistas y los medios de comunicación no
tuvieran que aceptar comprometedores anuncios o regalos pagados con
recursos del Estado, para evitar una caida de la credibilidad,
porque, para los lectores, oyentes o televidentes, los que gobiernan
no van a pagar millones de pesos por concepto de publicidad a
comunicadores que no escondan o minimicen los errores, abusos o
metidas de patas presidenciales.
La
comprensión nos lleva a no criticar más a los que, por ayudas
especiales, defienden, directa o indirectamente, a los que gobiernan,
y no repetiremos que: “Por
la plata
baila el mono”. |